Entenem per foraster tota aquella persona que independentment del seu llinatge i del seu lloc d'origen, col·labora en el genocidi i en la colonització espanyola del nostre poble.
07/03/2010
El descrèdit de la justícia colonial
La premsa orgànica del PSOE intenta salvar la imatge dels jutges i fiscals forasters del partit
La justícia espanyola està absolutament podrida, corrompuda i polititzada. Arreu del món ja ho saben i per això els informes internacionals la situen al nivell de Nigèria. Els jutges i fiscals espanyols corruptes pertanyen només a dos bàndols: PP i PSOE. Tot el que no sigui bipartidisme, doncs, ha de ser exterminat.
Quan governa el PSOE, els jutges i fiscals del partit persegueixen inquisitorialment tothom que no sigui del PSOE. I viceversa, quan governa el PP, els seus jutges i fiscals persegueixen a qui no sigui del PP. Governi el PP o el PSOE, les colònies, és a dir, mallorquins, valencians, canaris, catalans, bascs..., reben igualment d'una manera indiscriminada, sectària i brutal.
El col.laboracionsita de DM venut al PSOE i sicari dels dels seus amos forasters de "Prensa Ibérica", Joan Riera, intenta salvar la imatge dels jutges i fiscals forasters del seu partit i ha escrit: Balears, sus policías, fiscales y jueces,. Però, què putes dius aquest col.laboracionsita! A Baleras no tindrem jutges i fiscals fins que no proclamem la independència!
Com acabarà tot aquest merder? Doncs, és bo de preveure: els imputats d?um seran tots condemnats i linxats enmig de la plaça de Cort! Els imputats del PP, a excepció de qualque desgraciat de tercera regional com n'Ordines, n'Hidalgo o en Rodrigo de Santos, seran absolts (Matas) com ja va passar amb Bitel, Mapau, afer cavallistes... I els imputats del PSOE (Barceló, Tarrés, Pons...), mentre hi hagi ZP a Madrid no aniran ni a judici i si hi van seran absolts.
Aquesta és la porca justicia espanyola que hen de patir a les colònies. Això és com a Alabama als anys cinquanta. Quan la justícia del Ku Klux Klan havia de fer veure que feia alguna cosa, agafava el primer negre que passava per davant el tribunal i el penjava a mena d'escarment.
JOAN RIERA España entera señala a Mallorca como la tierra de los
corruptos. No nos privemos de los tópicos: antes de que la chulería madrileña,
el gracejo andaluz o el interés catalán nos estigmaticen con esta etiqueta,
habrá que proclamar de nuevo el "nosotros somos nosotros" de Antonio
Maura en sus tiempos del llamado Gobierno Largo, que duró de 1907 a 1909. Una
frase polémica copiada del "noltros som noltros" enunciado en la
declaración de principios de la revista L´Ignorància, que se proclamaba
"orgue i xeremies d´una societat de mallorquins". No solo no hay
motivos para sentir vergüenza de pertenecer a la tierra en la que más
escándalos de corrupción estallan, sino que existen argumentos más que
suficientes para mostrarse orgulloso de que en Balears se abra la cloaca que en
otras regiones continúa tapada.
A los tertulianos que desde las emisoras madrileñas se espantan con "lo de
Baleares" –un lo que denota la ignorancia con la que afrontan la
cuestión–, habría que recordarles que aquí no florece ni más ni menos
corrupción que en la Comunidad de Madrid, Valencia o Andalucía. En cambio,
brilla el trabajo de dos fiscales y algunos jueces que, lejos de la tolerancia
del pasado, han decidido actuar contra la sangría que la corrupción representa
para las arcas públicas.
Un taxista comentaba esta misma semana que los corruptos son como las ratas…
nunca se extinguen. Tiene razón. Pero los corruptos deben ser combatidos como
los roedores: limitando su expansión para evitar que la peste se extienda a
toda la sociedad. Los fiscales y jueces de Balears están por la labor, ¿actúan
con igual entusiasmo en el resto de España? No.
¿Cuántos políticos de cualquier punto del país y de cualquier partido pasarían
la prueba del algodón de la adjudicación de estudios inútiles a 12.000 euros la
unidad? Pocos, pero aquí uno de ellos ha sido condenado a cuatro años de
prisión.
¿Cuántas instituciones y empresas públicas podrían demostrar que todos los
empleos que crean son necesarios y que los contratados prestan un servicio
público y no trabajan para el partido? Pocas. Y, sin embargo, en Balears se
piden explicaciones a los políticos que con tanta alegría disponían del
presupuesto público para dar prebendas a la familia y a los correligionarios.
¿Cuántos ayuntamientos y autonomías han contratado costosas campañas
publicitarias con las mismas empresas que luego han guiado a los partidos que
las gobernaban hacia la victoria o la debacle electoral? Decenas. Pero aquí
algunos de sus responsables han sido esposados o se les han fijado cuantiosas
fianzas.
¿Cuántas obras públicas han duplicado, como el Palma Arena su presupuesto? A
puñados. Pero en ninguna se ha detenido a sus responsable y se escudriña el
enriquecimiento con presunto dinero negro del político que encargó los
trabajos.
¿Qué ciudad ha reunido a 2.000 manifestantes contra la corrupción tras una
convocatoria efectuada con prisas y sin abundancia de medios? Ninguna.
Baltasar Porcel vio en el "nosotros somos nosotros" de Antonio Maura
un "trasfondo mallorquín... el etnocentrismo como última defensa y primera
arma". Se puede, incluso se debe, abominar de culturas, banderas, himnos y
patrias cuando son utilizados para oprimir, fomentar la injusticia o promover
la violencia contra los indefensos. Sin embargo, cuando las patrias son justas,
el etnocentrismo resulta una virtud. En este momento los mallorquines tienen
motivos para sentirse orgullosos de cómo se actúa contra los corruptos. Frente
a quienes muestran su desdén hacia esta tierra, podemos repetir el etnocéntrico
"nosotros somos nosotros".
Balears, sus policías, fiscales y jueces, han señalado, tras años de
vacilaciones y componendas leguleyas, la senda de la catarsis. Ojalá la sigan
en el resto de España. Aunque no parece que vaya a ser este el camino mientras
se hable de pactos entre PSOE y PP para esconder sus respectivas vergüenzas o el
Tribunal Supremo se dedique a cazar al juez que destapa las tramas de
malhechores antes que a los corruptores y corrompidos.
Aristóteles en su Ars Poetica considera la catarsis como la purificación
psicológica mediante el temor y la compasión. La acción de la Justicia y el
rechazo ciudadano ya han logrado sembrar el miedo entre los delincuentes
políticos, hasta hace poco estaban instalados en la soberbia. La cola de
arrepentidos dispuestos a explicar su verdad en la Fiscalía es la prueba de
este temor. La compasión llegará en el momento de las sentencias judiciales,
cuando algunas de las penas no se ajusten a la expectativa creada por los
titulares de prensa.
Sin embargo, se ha comenzado a caminar. Tras los casos Scala, Turisme Jove, Can
Domenge, Palma Arena, Palacete, financiación del PP, PSOE y UM, Voltor,
Palacete, Bitel 2, Andratx, Son Oms, Inestur, Carreteras... los políticos de
Balears extremarán, al menos durante una temporada, el rigor a la hora de
utilizar los fondos públicos. Todos los ciudadanos saldremos ganando.
Los mallorquines y los isleños en general, en lugar de ser señalados con el
dedo, deben ser admirados por quienes actúan con mayor displicencia frente a la
corrupción.